INDICE:

I.I     TOPÓNIMO ESGUEVA

I.II    PUEBLOS DEL VALLE

I-III  MONUMENTOS

 

II- I   LUIS DE GÓNGORA Y EL ESGUEVA

II- II  REPLICAS DE  FRANCISCO DE QUEVEDO

II- III CONTRA GÓNGORA (Cirilo García Román)

II - IV  CAMBIO DE ESTACIÓN Y CAMBIO DE AÑO

II - V  POEMA SEMBRANDO. MARCOS RAFAEL BLANCO BELMONTE

II - VI  POEMAS SENTIDOS. ( POR ARSENIO ESCOLAR)

I. I

Topónimo ESGUEVA.

Se trata de un nombre bien documentado en su evolución lingüística.

Del primitivo vocablo Agoseba, se llegó al actual Esgueva.

 .- Agoseba aparece en un diploma de Ordoño III en favor de la Iglesia de León, del año 995.

 .- En época de Alfonso VIII es siempre Axeva.

 .- En el Becerro de Las Behetrias aparece siempre Esgueva, Val de Esgueva.

 .- Agoseba es un compuesto de tres palabras ibéricas: Ago, que significa boca, Us que significa bosque e Ibai que significa rio.

 Su significado es: rio del bosque.

                                        Jesus Heras Aparicio

 

  I.II     

 PUEBLOS  QUE CONFORMAN EL VALLE ESGUEVA

En la provincia de Burgos:

Espinosa de Cervera,  Valdeande, Santa María del Mercadillo, Pinilla Trasmonte, Bahabón de Esgueva, Santibáñez de Esgueva, Cabañes de Esgueva, Pinillos de Esgueva, Terradillos de Esgueva, Villatuelda, Torresandino, Villovela de Esgueva y Tórtoles de Esgueva.

En la provincia de Palencia:

Castrillo de Don Juan.

En la provincia de Valladolid:

Encinas de Esgueva, Canillas de Esgueva, Fombellida, Torre de Esgueva, Castroverde de Cerrato, Villaco de Esgueva, Amusquillo, Villafuerte de Esgueva, Esguevillas de Esgueva, Piña de Esgueva, Villanueva de los Infantes, Olmos de Esgueva, Villarmentero de Esgueva, Castronuevo de Esgueva, Renedo de Esgueva y Valladolid 

I.III

Monumentos

En la zona burgalesa, encontraremos interesantes muestras de arte románico bajo la denominación de Escuela del Esgueva.

En la zona correspondiente a la provincia de Valladolid, pueden encontrarse monumentos románicos en Villafuerte de Esgueva y en Piña de Esgueva.

• Iglesia de Bahabón de Esgueva

• Iglesia de Cabañes de Esgueva

• Ermita de Santibáñez de Esgueva

• Iglesia de Pinillos de Esgueva- Monumento más representativo de la Escuela del Esgueva

• Iglesia de Terradillos de Esgueva

• Iglesia de Villatuelda - Tardorrománica de transición al gótico

• Iglesia de Torresandino

• Convento de Sta. Maria de los Valles, Torresandino

• Iglesia de Tórtoles de Esgueva

• Castillo de Encinas de Esgueva

• Iglesia de Encinas de Esgueva

• Iglesia de Castroverde de Cerrato.

• Restos de un castillo, de un castro celta y de una necrópolis romana en Castroverde de Cerrato.

 

 

II - I

 LUIS DE GÓNGORA

Musa que sopla y no inspira,

y sabe por lo traidor

poner los dedos mejor

en mi bolsa que en su lira,

no es de Apolo, que es mentira,

hija musa tan bellaca,

sino del que hurtó la vaca

al pastor: a tal persona

pongámosle su Helicona

en las montañas de Jaca.

Musa que en medio de un llano,

llevando gente consigo,

tradujo al mayor amigo

de francés en castellano.

Musa que a su medio hermano,

hijo del planeta rojo,

o por trato o por antojo

sin besarlo lo vendió:

no estoy muy seguro yo,

pues me ha besado en el ojo.

Remitirele el proceso

a quien me pusiere dudas

en darle nombre de Judas

por el trato o por el beso.

Y aun acumularle a eso

la mano de Judas quiero,

pues me juró un caballero

que en casa de una señora

la semana pecadora

mató vela y candelero.

Y en delitos tan soeces

ved qué gramáticas usa,

que ha declinado su musa

por templum templi mil veces;

y a pesar de los jüeces

y de las leyes, acierta

con el templo y con la puerta,

si no es que dicen por yerro

que entra el gato como el perro

porque halló la puerta abierta.

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       AL RIO ESGUEVA

I

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva

 Lleva este río crecido ,

y llevará cada día

las cosas que por la vía

de la cámara han salido,

y cuanto se ha proveído

según leyes de Digesto ,

por jüeces que, antes desto,

lo recibieron a prueba.

II

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva

Lleva el cristal que le envia

una dama y otra dama,

digo el cristal que derrama

la fuente de mediodía ,

y lo que da la otra vía,

 sea pebete o sea topacio ;

que al fin damas de Palacio

son ángeles hijos de Eva .

III

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva

Lleva lágrimas cansadas

de cansados amadores,

que, de puro servidores,

son de tres ojos lloradas;

de aquél, digo, acrementadas

que una nube le da enojo

porque no hay nube deste ojo

que no truene y que no llueva.

IV

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva pescado de mar,

aunque no muy de provecho,

que salido del estrecho

va a Pisuerga a desovar;

si antes era calamar

o si antes era salmón,

se convierte en camarón

luego que en el río se ceba.

V

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva, no patos reales,

ni otro pájaro marino,

sino el noble palomino

nacido en nobles pañales ;

colmenas lleva y panales

que el río les da posada ;

la colmena es vidnada

y el panal es cera nueva.

VI

A. ¿Qué lleva el señor Esgueva?

B. Yo os diré lo que lleva.

Lleva sin tener su orilla

árbol ni verde ni fresco,

fruta que es toda de cuesco

y, de madura, amarilla;

hácese de ella en Castilla

conseva en cualquiera casa,

y tanta ciruela pasa ,

que no hay quien sin ella beba.

 

 

II-II

REPLICAS DE FRANCISCO DE QUEVEDO

 

I

Ya que coplas componéis,

ved que dicen los poetas

que, siendo para secretas,

muy públicas las hacéis.

Cólica diz que tenéis,

pues por la boca purgáis.

Satírico diz que estáis.

A todos nos dais matraca:

descubierto habéis la caca

con las cacas que cantáis.

II

De vos dicen por ahí

Apolo y todo su bando

que sois poeta nefando,

pues cantáis culos así.

Por lo cual me han dicho a mí

que desde hoy en adelante

diga que obras vuestras cante,

por el mandado de Apolo,

con el son de un rabel sólo

un rabadán ignorante.

III

No hay música donde estén

vuestros inmundos trabajos,

que si suenan bien los bajos,

los tiples no suenan bien;

y cuando tonos les den

a los que el mundo levanta,

¿cuál hombre o mujer que canta,

si tiene cabeza cuerda,

a pies de coplas de mierda

hará pasos de garganta?

IV

Con Esgueva es vuestro enojo:

nombre de sucio le dan,

siendo, de puro galán,

todos sus males de ojo.

Versos hacéis por antojo

que solo los bien nacidos

celebramos atrevidos;

que en otra conversación,

por ser sucios como son,

no pueden ser admitidos.

V

Vuestros conceptos alabo,

pues de puro buena pesca

los hacéis a la gatesca,

pues los hacéis por el rabo.

Tenéis un ingenio bravo;

hacéis cosas peregrinas;

vuestras coplas son divinas,

sino que dice un doctor

que vuestras letras, señor,

se han convertido en letrinas.

VI

Que alabe será muy justo

vuestros versos mi voz sola,

pues por ser todos de cola

se pegan a cualquier gusto.

Desde el scita al negro adusto

y desde el Tajo dorado

al Nilo tan celebrado,

no hay ingenio tan machucho

ni crecido, mas ¿qué mucho,

si crece de estercolado?

VII

Son tan sucias al mirar

las coplas que dais por ricas,

que las dan en las boticas

para hacer vomitar.

Un nombre os ando a buscar

que os cuadre derechamente,

y hallo que os llama un valiente

que de Córdoba os conoce

poeta de entre once y doce,

que es cuando vacia la gente.

VIII

¿Adónde hallaréis excusa

para lo que vemos todos,

que fue en verano y sin lodos

tan rabosa vuestra musa?

Si acaso Circe o Medusa

—o juntas ambas a dos—

os han mudado, por Dios

que olvidéis la prelacía,

antes que la policía

venga a conocer de vos.

IX

Yo por mí no pongo duda

en que las coplas pasadas,

según están de cagadas,

las hicisteis con ayuda.

Más vale que tengáis muda

la lengua, que en suciedades.

Dejad las ventosidades:

mirad que sois en tal caso

albañal donde el Parnaso

purga sus necesidades.

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Vuestros coplones, cordobés sonado,

sátiras de mis prendas y despojos,

en diversos legajos y manojos

mil servidores me los han mostrado.

Buenos deben de ser, pues han pasado

por tantas manos y por tantos ojos,

aunque solo me espanta en mis enojos

ver que cosa tan sucia haya limpiado.

Confieso que son aguas propiamente

las mías, pues que son las que hacen todos

, pero también os digo juntamente

que sois más sucio vos, pues que mis lodos,

mi estiércol, mi inmundicia y mi corriente

en la boca traéis de tantos modos.

No los tomé, porque temí cortarme

con lo sucio muy más que con lo agudo,

ni los quise leer por no ensuciarme.

Y así ya no me espanta el ver que pudo

entrar en mis mojones a inquietarme

un papel de limpieza tan desnudo.

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 Dime, Esguevilla, ¿cómo fuiste osado

a subirte a las barbas del que ha sido

más escrito en España y más leído

y con más justo nombre celebrado?

Si porque te cantó le has murmurado,

tan solamente que te acuerdes pido

de que toman tus aguas apellido

de las que hace un pueblo tan honrado.

Guárdales, pues, respeto a versos tales,

que es muy necio en juzgar cosas tan varias

el que nunca salió de entre pañales.

¡Decir que son las coplas ordinarias!

Sino tan llenas de agudeza y tales,

que aún son a ojos de todos necesarias.

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I

En lo sucio que has cantado

y en lo largo de narices,

de más de que tú lo dices,

que no eres limpio has mostrado.

Eres hombre apasionado,

y por saber que es corona

la pasión en tu persona,

es punto muy necesario

que esté en el monte Calvario

puesta de hoy más tu Helicona.

II

Traducir un hombre al rey

de francés en castellano,

mandándolo por su mano,

es justo y por justa ley,

mas no a la plebeya grey

el rey por dinero o ruego,

como tu pariente ciego.

Y no hagas desto donaire,

que mi culpa es cosa de aire,

pero la tuya de fuego.

III

Por muy pequeña ocasión

sé que en perseguirme has dado:

de aquellos lo has heredado

que inventaron la pasión.

Satírico no es razón

ser un hombre principal

que tiene sangre real:

yo lo sé, que tus pasados

fueron todos salpicados

con la de un rey celestial.

IV

Dirás: «Yo soy racionero

de Córdoba y de su iglesia»,

mas no es maravilla efesia

adquirirlo por dinero.

Longinos fue caballero

y Longinos fue judío.

De tu probanza me río:

al cabildo engañado has,

más podrá volverse atrás,

que no es el cabildo río.

V

Pues no fueron declinados

ni por sermo ni por templo

tus deudos, que, para ejemplo,

del templo fueron echados,

déjate de esos cuidados,

que decir mal es mal trato;

no seas a tu vida ingrato:

guárdate tras de esa salva,

no te muerda el perro de Alba

o te arañe el rostro el gato.

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II- III

Contra Góngora

         ( Cirilo García Román)

 

¡Oh qué malquisto con Góngora quedo,

con sus versos y su reverso oscuro!

En mi canon no te tengo: perjuro

burlarme en el último, y sin pedo.

 

¿Quiere ser bueno? Facil el remedio:

Vuelvase obtuso, pero por lo breve;

Y rio arriba en Aguachal abreve,

No en fétidas de cortesano enredo.

 

Fluya Esgueva con estos versos mios

Limpio y cristalino, no habiendo corte,

Y vengue escatológicos enojos;

Que pregonaré desde el sur al norte

Que, como el más humilde de los rios,

Tiene sus márgenes sin trampantojos

 

 

II - IV

 

CAMBIO DE ESTACIÓN Y CAMBIO DE AÑO

 

CIRILO GARCIA ROMAN

 

PLEGARIA

 

Antesala de los hielos,

Tú que alumbras con tus ascuas

Embarazos de los fuegos,

Dulce otoño embriagador.

 

Tú que acallas con tus brisas

Las chicharras y los cucos

Y los trinos de los mirlos,

Baco altivo y segador,

Escondiendo en tus neblinas

Con tu manto de hojarascas

A las tórtolas y grillos,

¡Oh nostalgia de la flor!

 

Hoy te pinto con la tinta

De estos surcos quejumbrosos,

Mal remiendo de las briznas

De tus brumas  y tu olor

 

Y de trazo con las trizas

De tus vientos olorosos

A los zumos de las viñas,

Suspendidos en vapor.

y te fijo con las niñas

De tus ojos tan acuosos

Por tu sangre de lloviznas

Y tu aroma de alcanfor.

 

Te suplico con ahinco

Que te quedes con nosotros,

Que no tengas mucha prisa

En ceder tu cetro al fiero

Marte cruel de nuestro invierno,

Pues eres nuestro pastor

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II - V

EL SEMBRADOR

De aquel rincón bañado por los fulgores

del sol, que nuestro cielo triunfante llena,

de la florida tierra donde entre flores

se deslizó mi infancia dulce y serena,

envuelto en los recuerdos de mi pasado,

borroso cual lo lejos del horizonte,

guardo el extraño ejemplo nunca olvidado,

del sembrador mas raro que hubo en el monte.

 

aún no se si era sabio, loco o prudente

aquel hombre que humilde traje vestía;

sólo se que al mirarle la gente

con profundo respeto se descubría.

Y es que acaso su gesto severo y noble

a todos asombraba por lo arrogante:

¡Hasta los leñadores mirando al roble

siente las majestades de lo gigante!

 

Una tarde de otoño subí a la sierra

y al sembrador sembrando, miré risueño.

¡Desde que existen hombres sobre la tierra

nunca se ha trabajado con tanto empeño!

quise saber curioso, lo que el demente

sembraba en la montaña sola y bravía;

el infeliz oyóme benignamente

y me dijo con onda melancolía:

-Siembro robles y pinos y sicomoros;

quiero llenar de frondas esta ladera,

quiero que otros disfruten de los tesoros

que darán estas plantas cuendo yo muera

 

¿Por qué tantos afanes en la jornada

sin buscar recompensa? dije. Y el loco

murmuró , con las manos en la azada:

-Acaso tu imaginas que me equivoco,

acaso por ser niño, te asombre mucho

el soberano impulso que mi alma enciende;

por los que no trabajan, trabajo y lucho,

si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!

 

Hoy es el egoísmo torpe maestro

a quien rendimos culto de varios modos:

si rezamos, pedimos solo el pan nuestro,

¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!

en la propia miseria los ojos fijos,

buscamos las riquezas que nos convienen

y todo lo arrostramos por nuestro hijos.

¿Es que los demás padres hijos no tienen?...

Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre

y en las guerras brutales con sed de robo,

hay siempre un fraticida dentro del hombre,

y el hombre para el hombre siempre es un lobo.

 

Por eso cuando al mundo triste contemplo,

yo me afano y me impongo ruda tarea

y se que vale mi pobre ejemplo,

aunque pobre y humilde parezca y sea.

¡Hay que luchar por los que no luchan!

¡Hay que pedir por todos los que no imploran!

¡Hay que hacer que nos oigan los que nos escuchan!

¡Hay que llorar por todos los que no lloran!

 

Hay que ser cual abejas que en la colmena

fabrican para todos dulces panales,

Hay que ser como el agua que va serena

brindando al mundo entero frescos raudales.

Hay que imitar al viento, que siembra flores

lo mismo en la montaña que en la llanura.

Y hay qe vivir la vida sembrando amores,

con la vista y el alma siempre en la altura....

 

Dijo el loco...y con noble melancolía

por las breñas del monte siguió trepando,

y al perderse en las sombras aún repetía:

¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!....

Blanco Belmonte

 

 II - VI

POEMAS SENTIDOS ( POR ARSENIO ESCOLAR)

 

Gutierre de Cetina

Ojos claros, serenos,

si de un dulce mirar sois alabados,

¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos,

más bellos parecéis a aquel que os mira,

no me miréis con ira,

porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,

ya que así me miráis, miradme al menos.

 

 

La amiga de Bernal Francés, de autor anónimo

Sola estoy en la mi cama

namorando mi cojín;

¿quién será ese caballero

que a mi puerta dice «abrid»?

 

-Soy Bernal Francés, señora,

el que os suele servir

de noche para la cama,

de día para el jardín.

 

Alzó sábanas de holanda,

cubriose de un mantellín;

tomó candil de oro en mano

y a la puerta bajó a abrir.

Al entreabrir de la puerta,

él dio un soplo en el candil.

 

-¡Válgame Nuestra Señora,

válgame el señor san Gil!

Quien apagó mi candela

puede apagar mi vivir.

-No te espantes, Catalina,

ni me quieras descubrir

, que a un hombre he muerto en la calle,

la justicia va tras mí.

 

Le ha cogido de la mano

y le ha entrado al camarín;

sentole en silla de plata

con respaldo de marfil;

bañole todo su cuerpo

con agua de toronjil;

hízole cama de rosa,

cabecera de alhelí.

 

-¿Qué tienes, Bernal Francés,

que estás triste a par de mí?

¿Tienes miedo a la justicia?

No entrará aquí el alguacil.

¿Tienes miedo a los criados?

Están al mejor dormir.

-No temo yo a la justicia,

que la busco para mí,

ni menos temo a criados

que duermen su buen dormir

 

. -¿Que tienes, Bernal Francés?

¡No solías ser así!

Otro amor dejaste en Francia

o te han dicho mal de mí.

-No dejo amores en Francia

que otro amor nunca serví.

-Si temes a mi marido,

muy lejos está de aquí.

-Lo muy lejos se hace cerca

para quien quiere venir,

y tu marido, señora,

 lo tienes a par de ti.

Por regalo de mi vuelta

te he de dar rico vestir,

vestido de fina grana

forrado de carmesí,

y gargantilla encarnada

como en dama nunca vi;

gargantilla de mi espada

que tu cuello va a ceñir.

Nuevas irán al Francés

que arrastre luto por ti.

 

Sorpresa, de Federico García Lorca

Muerto se quedó en la calle

con un puñal en el pecho.

No lo conocía nadie.

 

¡Cómo temblaba el farol!

Madre.

¡Cómo temblaba el farolito

de la calle!

 

Era madrugada. Nadie

pudo asomarse a sus ojos

abiertos al duro aire.

 

Que muerto se quedó en la calle

que con un puñal en el pecho

y que no lo conocía nadie.

 

Lo inacabable, de Alfonsina Storni

No tienes tú la culpa si en tus manos

mi amor se deshojó como una rosa:

Vendrá la primavera y habrá flores…

El tronco seco dará nuevas hojas.

 

Las lágrimas vertidas se harán perlas

de un collar nuevo; romperá la sombra

un sol precioso que dará a las venas

la savia fresca, loca y bullidora.

 

Tú seguirás tu ruta; yo la mía

y ambos, libertos, como mariposas

perderemos el polen de las alas

y hallaremos más polen en la flora.

 

Las palabras se secan como ríos

y los besos se secan como rosas,

pero por cada muerte siete vidas

buscan los labios demandando aurora.

 

Mas… ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!

¡Y toda primavera que se esboza

es un cadáver más que adquiere vida

y es un capullo más que se deshoja!

 

Ajedrez, de Jorge Luis Borges

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

reina, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.

 

No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

 

También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y blancos días.

 

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonías?

 

El amor ascendía entre nosotros, de Miguel Hernández

El amor ascendía entre nosotros

como la luna entre las dos palmeras

que nunca se abrazaron.

 

El íntimo rumor de los dos cuerpos

hacia el arrullo un oleaje trajo,

 pero la ronca voz fue atenazada.

Fueron pétreos los labios.

 

El ansia de ceñir movió la carne,

esclareció los huesos inflamados,

pero los brazos al querer tenderse

murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros

y devoró los cuerpos solitarios.

Y somos dos fantasmas que se buscan

y se encuentran lejanos.

 

Romance de la jura de santa Gadea, de autor anónimo

En santa Águeda de Burgos,

do juran los hijosdalgo,

le toman la jura a Alfonso

por la muerte de su hermano;

tomábasela el buen Cid,

ese buen Cid castellano,

sobre un cerrojo de hierro

y una ballesta de palo

y con unos evangelios

y un crucifijo en la mano.

Las palabras son tan fuertes

que al buen rey ponen espanto.

 

—Villanos te maten, Alfonso;

villanos, que no hidalgos;

de las Asturias de Oviedo,

que no sean castellanos;

mátente con aguijadas,

no con lanzas ni con dardos;

con cuchillos cachicuernos,

no con puñales dorados;

abarcas traigan calzadas,

que no zapatos con lazo;

capas traigan aguaderas,

no de contray ni frisado;

con camisones de estopa,

no de holanda ni labrados;

caballeros vengan en burras,

que no en mulas ni en caballos;

frenos traigan de cordel,

que no cueros fogueados.

Mátente por las aradas,

que no en villas ni en poblado,

y sáquente el corazón

por el siniestro costado,

si no dijeres la verdad

de lo que te es preguntado:

si fuiste o consentiste

en la muerte de tu hermano.

 

Las juras eran tan fuertes

que el rey no las ha otorgado.

Allí habló un caballero

que del rey es más privado:

 

—Haced la jura, buen rey,

no tengáis de eso cuidado,

que nunca fue rey traidor,

ni papa descomulgado.

 

Jurado había el rey

que en tal nunca se ha hallado;

pero allí hablara el rey

malamente y enojado:

 

—Muy mal me conjuras, Cid;

Cid, muy mal me has conjurado;

mas hoy me tomas la jura,

mañana me besarás la mano.

 

—Por besar mano de rey

no me tengo por honrado,

porque la besó mi padre

me tengo por afrentado.

 

—Vete de mis tierras, Cid,

mal caballero probado,

y no vengas más a ellas

desde este día en un año.

 

—Pláceme, dijo el buen Cid;

pláceme, dijo, de grado,

por ser la primera cosa

que mandas en tu reinado.

Tú me destierras por uno,

yo me destierro por cuatro.

 

Ya se parte el buen Cid,

sin al rey besar la mano,

con trescientos caballeros,

todos eran hijosdalgo;

todos son hombres mancebos,

que ninguno había cano;

todos llevan lanza en puño

y el hierro acicalado,

y llevan sendas adargas

con borlas de colorado.

Mas no le faltó al buen Cid

adonde asentar su campo.

 

Soneto, de sor Juana Inés de la Cruz

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

 

Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato al que me quiere ver triunfante.

 

Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo:

de entrambos modos infeliz me veo.

 

Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

 

Esto es amor, de Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.